mie 8a. Ord. año impar antes Cuaresma (Id=179)
Que todas las naciones reconozcan que no hay otro Dios fuera de ti
Lectura del libro del Eclesiástico
36, 1-2a.5-6.13-19
Sálvanos, Dios del universo, infunde tu
temor a todas las naciones; para que sepan, como nosotros lo sabemos, que no
hay otro Dios fuera de ti. Repite tus prodigios, renueva tus portentos.
Reúne a todas las tribus de Jacob y devuélveles la tierra que antaño poseyeron.
Ten compasión del pueblo que lleva tu nombre, de Israel, a quien elegiste por
primogénito; ten compasión de tu ciudad santa, Jerusalén, lugar de tu reposo.
Llena a Sión con la fama de tus maravillas y a tu
pueblo con tu gloria. Cumple las promesas que hiciste a tus primeros hijos,
realiza las profecías pronunciadas en tu nombre, recompensa a los que esperan
en ti para mostrar que tus profetas son dignos de fe.
Por amor a tu pueblo escucha las súplicas de tus siervos, y que toda la tierra
reconozca que tú eres el Señor, el Dios eterno.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo
Responsorial
Del Salmo 78
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Ostende nobis, Dómine, lucem miserationum tuarum
No recuerdes, Señor, contra nosotros las
culpas de nuestros padres. Que tu amor venga pronto a socorrernos, porque
estamos totalmente abatidos.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Ostende nobis, Dómine, lucem miserationum tuarum
Para que sepan quien eres, socórrenos,
Dios y salvador nuestro. Para que sepan quién eres, sálvanos y perdona nuestros
pecados.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Ostende nobis, Dómine, lucem miserationum tuarum
Que lleguen hasta ti los gemidos del
cautivo, con tu brazo poderoso salva a los condenados a muerte. Y nosotros, pueblos tuyo y ovejas de tu rebaño, te daremos gracias
siempre y de generación en generación te alabaremos.
Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Ostende nobis, Dómine, lucem miserationum tuarum
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir y a dar su vida por la salvación de todos.
Filius hominis venit ut ministraret,
et darte animan suma redemptionem pro multis
Aleluya.
Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado
† Lectura del santo Evangelio según san
Marcos
10, 32-45
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, los discípulos iban camino de
Jerusalén, y Jesús se les adelantaba; los discípulos estaban sorprendidos y los
que lo seguían iban asustados. El se llevó aparte otra vez a los Doce y se puso
a decirles lo que le iba a suceder:
"Ya ven que nos estamos dirigiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a
ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, van a condenarlo a
muerte y lo entregarán a los paganos, se burlarán de él, le escupirán, lo
azotarán y lo
matarán y a los tres días resucitará". Entonces se le acercaron Santiago y
Juan, los hijos de Zebedeo, y le dijeron:
"Maestro, queremos que nos concedas lo que vamos a pedirte".
Les preguntó:
"¿Qué quieren que haga por ustedes?"
Le respondieron:
"Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu
izquierda".
Jesús replicó:
"No saben lo que piden: ¿Podrán pasar la prueba que yo he de pasar, o de
recibir el bautismo con que seré bautizado?"
Respondieron:
"Sí, podemos".
Jesús les dijo:
"Ciertamente pasarán la prueba que yo voy a pasar, y recibirán el bautismo
con que yo seré bautizado, pero eso de sentarse a mi derecha o a mi izquierda
no me toca a mí concederlo; está ya reservado".
Cuando los otros diez apóstoles oyeron esto, se indignaron con Santiago y Juan.
Jesús los reunió entonces y les dijo:
"Ya saben que los jefes de las naciones los tiranizan, y que los poderosos
los oprimen. Pero no debe ser así entre ustedes; al contrario: el que quiera
ser grande, que sea su servidor; y el que quiera ser primero sea el esclavo de
todos.
Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y
dar su vida por la redención de todos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.